Cuando corría el mes de mayo del 99 y supe que tenía un atraso partí a la farmacia, compre un test de embarazo y llamé por teléfono a mis amigas Gabriela y Andrea pa que me acompañaran en la espera pal otro día en que a primera hora en ayunas tomaría una muestra y al fin saldría de mi duda… que ya casi era una certeza… porque cambios ínfimos ya había sentido ni náuseas ni nada obvio… pero mis sueños cambiaban y en cuanto confirmé la sospecha supe que era niña, y una semana más tarde tenía nombre, Amanda.
Tenía 23 años, recién el año pasado había egresado de la Universidad, desde febrero estaba trabajando como directora de arte en una importante agencia de la región y pololeaba, ahora a distancia con panduro que después de egresar tuvo que volver al seno materno y a su ciudad natal, san Fdo. Vivíamos solas con mi madre en Valparaíso en una casona vieja enclavada en la esquina de Fisher con Gálvez en el Cerro Concepción y como es de suponer la noticia nos revolucionó a todos…
Una de las primeras decisiones que tuve que tomar y que me costó fue dejar la agencia, puesto que los horarios y las exigencias eran demasiado aceleradas, estresantes y era tanta la demanda del puesto en el que yo estaba que si yo fallaba sólo una vez, o faltaba o lo que fuera, la secretaria tenía una lista de diseñadores esperando… cuando le comenté mi estado a mi jefe, supe que no tenía chance, con contrato cuchufleta y boletas de honorarios ( ni quiera fonasa ni afp tenía)… y el ritmo no paraba y yo ya no podía seguir el paso. Cuento corto, dejé la agencia a finales de julio, un día en que llovía a cántaros.
La situación no era muy favorable si pensaba que ahora faltaría un ingreso en la casa, por lo que fui y me inscribí en el Consultorio, me entrevisté con la asistente social y le conté mi realidad: madre soltera, sin trabajo, sin título, vivía de allegada en una casa arrendada con mi madre etc… me dieron mi carné maternal, un carné de fonasa nivel A y de ahí en adelante fui a todas las horas médicas, exámenes y controles gratis. El único médico que vi durante todo el embarazo fue uno particular al que me llevó mi hermana al principio, y a los 3 meses cuando me hizo una ecotomografía, que llevaríamos en VHS y que después mostraríamos a todos como método para contarles la noticia…! . Los controles mensuales me los hacía la matrona de turno, previa cita a las 8 de la mañana, donde todas llegábamos juntas y nos daban un número por orden de llegada ( nunca entendí ese sistema, tan tonto por lo demás… siempre me atendían pasadas las 10… en fin). Siempre inventamos algo con que matar esos tiempo de espera… ya sea leyendo o jugando ajedrez… :D
… y llegó el día esperado, 1º de enero del 2000, con la casa de llena de primos, tíos, suegra, abuela, y después de una noche de parranda… partimos al Hospital Van Buren de Valparaíso a eso del medio día con las primeras contracciones entre los resquicios de la noche anterior, entremedio de las calles atestadas de gente que aun dormía el jolgorio del cambio de siglo.
El trabajo de parto recién comenzaba por lo que me mandaron a caminar… vaya camine y vuelva a eso de las 3 de la tarde… no coma nada!!! Y cronometre las contracciones, tate!! ahí partimos junto a la comparsa de parientes a caminar… mientras los dolores se hacían constantes y el hambre arremetía en mis tripas.
Volvimos obedientemente a las 3, pasé a la Sala nuevamente y me dijeron que me ingresarían a las 5, ya que asi podría compartir más con todos, si decidía entrar estaría sola esperando, y entre estar sola y acompañada, y pasar lo mismo, prefería quedarme esperando un tiempo más con todos.
La hora esta vez pasó más rápido, y a las 5 estaba despidiéndome de todos con lágrimas en los ojos, llamando a mi mamá por teléfono que no pudo venir por estar encargada de la casa, el almuerzo y el resto de la tropa… Adentro y luego de los procedimientos de rutina me llevaron a la Sala de preparto, y tal como me habían adelantado no había ninguna otra parturienta, por lo que aguardé todo el tiempo sola… más tarde supe que él tb estuvo todo ese tiempo sólo a unos metros de ahí en una sala de espera sin saber nada, sin ni siquiera un celular o un teléfono ni nada con que comunicarnos, aguardando que salieran a llamarlo, porque gracias a un Programa que se estaba instaurando ese año en la Salud Pública, él podía ingresar a la Sala de Partos y acompañarnos, e incluso tomar fotos!, pero sólo en el momento en que estuviera todo listo y dispuesto… antes no L
Cuento corto, estuve 4 horas en preparto, y a las 21:00 llegó a este mundo nuestra Amanda desde las entrañas de su madre, abriéndose paso a través del canal del parto sin ningún problema, ayudada por los pujos y la presión que su padre ejerció en la panza de su madre, pesando 3kg 200grs y midiendo 50 cms.
La historia que sigue quedará como anécdota, como el hecho que estaba en una sala de 8 camas, donde las demás niñas, todas de menos de 17 años, hicieran al auxiliar decirme con tono burlón, oye maría.. y tan vieja que viniste a tener tu guagua, que hiciste todos estos años??, o el hecho que cuando volví de la recuperación denuevo sola, sin él y sin la bebita, se me ocurrió llamar a la enfermera para que me trajeran algo de comer, me contestó que como no había traido nada??? si la última comida se daba a la 8 de la noche y ya eran casi las 12…!!! ouch… lo que me hizo pararme y caminar hasta el teléfono público que estaba al lado de entrada a la sala, llamar a mi casa y pedir que porfavor me trajeran comida en la mañana!!!! Cuando volvi a acostarme, vi en mi velador algo que no me esperaba, pero que me llenó de alegría, las niñas me habían juntado entre todas una gran colación, yogurt, galletas, leche, pan, y después me contarían que asi lo habían hecho, puesto que a casi todas les había pasado lo mismo… que no me angustiara y que disfrutara de la merienda. Comí con unas ganas!!! Me lo devoré todo y acto seguido me trajeron al fin a mi bebita en una cunita que pusieron a mi lado.
Ahí la pude observar bien, estaba durmiendo, ya tenía puesta su ropita y ahora tenía que amamantarla, la enfermera me ayudó a tomar la posición más adecuada y ahí me quedé, ensimismada y extasiada con esa cosita chica que de a poco iba reconociendo el pezón y el olorcito de la leche. La sensación es indescriptible, una felicidad enorme me embargaba y ahí estábamos nosotras en comunión, conociéndonos al fin.
No tuve grandes problemas al amamantar ni tampoco con la recuperación, al otro día que era Domingo, vinieron en la mañana camufladas junto a un grupo de canutos que les cantaban a los enfermos mis tías, hermana y mi suegra a vernos, puesto que tenían que viajar de vuelta a sus casas y no podrían quedarse hasta la hora de visitas… fue muy divertido e inesperado verlas de repente, se dieron vueltas por varias salas antes, cantando y rezando el rosario, jajjajjaa, se quedaron conmigo hasta que las descubrieron pero el esfuerzo valió la pena y hasta fotos se tomaron con la bebita recién nacida.
El horario de visitas era de 14 a 15 hrs, donde el primero que llegó fue el flamante papá junto a mi madre, seguidos por mis amigas con sus respectivos pololos, mis primos, sobrina y al final mi papá.
Al otro día me dieron de alta antes del mediodía, él nos vino a buscar, y asi dejábamos atrás las esperas, para dar paso a nuestra nueva etapa, nuestra vida como Padres.
Se supone que ahora iba a hacer la comparación con un parto en una Clínica, como el que viví a través de mi amiga Andrea y que se supone viviré justo a éste parto, pero el post se extendió mucho, por lo que voy a dejarlo como una segunda parte… ya?
Etiquetas: amanda, paz